Tuesday, February 09, 2010

Buscando a la Maga

Últimamente no me saco el párrafo inicial de Rayuela de la cabeza:

“Encontraría a la Maga? Tantas veces me había bastado asomarme, viniendo por la rue de Seine, al arco que da al Quai de Conti, y apenas la luz de ceniza y olivo que flota sobre el río me dejaba distinguir las formas, ya su silueta delgada se inscribía en el Pont des Arts, a veces andando de un lado a otro, a veces detenida en el pretil de hierro, inclinada sobre el agua. Y era tan natural cruzar la calle, subir los peldaños del puente, entrar en su delgada cintura y acercarme a la Maga que sonreía sin sorpresa, convencida como yo de que un encuentro casual era lo menos casual en nuestras vidas, y que la gente que se da citas precisas es la misma que necesita papel rayado para escribirse o que aprieta desde abajo el tubo de dentífrico.”

Por supuesto, está admirablemente escrito, con un estilo justo y preciso. Ligero pero con fundamento. Las imágenes no saben a refrito, esa “luz de ceniza y olivo” es fantástica.El “entrar en su delgada cintura”.
Y remata dejando ese poso trascendente con esa alusión a la casualidad y la espontaneidad.

Quisiera un día ser capaz de escribir algo así. Creo que la obra entera de un escritor se justifica sólo por un párrafo como éste. Es curioso que Rayuela, que es una obra gigantesca, laberíntica, pueda ser resumida así, en este párrafo. Aunque quizás la memoria me traiciona, hace ya muchos años que leí la novela y recuerdo pocas cosas de ella: un par de páginas que describen un concierto de jazz, despertando un interés que cristalizó quince años más tarde. También un capítulo humorístico, una anomalía en el tono general del libro. Y este párrafo, el inicial, que es un falso recuerdo. Porque no viene de cuándo leí Rayuela. Lo encontré por internet muchos años después, me fascinó y de vez en cuando lo leo.

Como véis hoy no he colgado nada mío, a veces hay que dejar paso a los grandes, hacerles el pasillo y aplaudir.
Un tiempo para hablar y otro para callar.

Saturday, February 06, 2010

De repente

De repente, estoy en la cabina de un planeador. No sé cómo he llegado allí, ni dónde estaba dos segundos antes. Nunca he pilotado nada, ni siquiera una Vespino. Me remolca un avión. Intento hacer señas para que no me deje ir. Busco una radio, un móvil, algo. Nada. La cabina es austera, apenas unos mandos que parecen de juguete de Playstation. Miro por la ventana, aterrorizado, me caen gotas de sudor por las orejas. Veo un valle, podría ser la Cerdanya, sí, creo que sí, aquello es el Cadí. Una bonita maqueta, porque lo real soy yo, estoy encerrado y en breve alguien que no sé quién es me va a soltar, y no tengo ni puta idea de pilotar este avioncito de juguete, no sé quizás hay alguien ahí abajo con un mando a distancia y yo soy como un piloto de plástico, quizás él me dirigirá y lo único que tengo que hacer es disfrutar de las vistas. Pero no. El avión me deja y se aleja y el ruido de su motor se diluye y solo silencio y no, nadie me dirige, rozo el mando y el morro baja o sea que somos yo, mi circunstancia y mis nulos conocimientos de aeropilotaje y mi estrés, parece que el corazón vaya a salirme por la boca. Me atrevo a tocar los mandos, intento familiarizarme. Movimiento brusco, me acojono. Pero le cojo el tranquillo creo. No es tan difícil. El avioncito Comansi va perdiendo altura suavemente, le hago dar círculos, intento dirigirlo fuera de los pueblos, busco campos donde aterrizar. Chupado, esto está chupado. Ya veo las cosas más grandes, estoy sobrevolando las copas de los árboles, veo un claro, ahí, treinta o cuarenta metros más abajo. Un niño ahí abajo, hace un gesto, me saluda, no, no es eso, tira el brazo hacia atrás, coño, ¿me va a apedrear?, pam, directo en la frente, y el suelo se acelera.

Wednesday, February 03, 2010

Delator

¿Quién me delató? Todavía no lo sé y han pasado muchos años para mí, más de veinte, aunque quizás para el delator, la sabandija rastrera que hizo la llamada fatídica, sean pocos. Quizás todavía recuerda su felonía traicionera. Puede ser que no duerma bien por las noches, que el rastro de su doblez todavía pueble sus sueños. Eso espero. Que no descanse, que no se sienta saldado por la vida, que sufra de manera siquiera atenuada lo que yo pasé cuando gracias a él fui descubierto. Pero no, seguro que no padece. Si está muerto me juego algo a que murió en cama y pijama, rodeado de los suyos, acariciado por el respeto y el cariño de unos hijos que no podían conocer el lado oscuro de su padre. Y si vive, disfruta de una existencia acomodada y plácida, no tiene remordimientos, su chivatazo es algo ya olvidado por insignificante, un evento insignificante del que ya no se acuerda, cómo tampoco de qué comió un martes de febrero de hace treinta años, o de la portada del diario de un sábado de junio de hace siete. No, sigo, es así y no de otra forma. Mis penurias no tienen contrapartida. No hay simetría. Eso aumenta el sinsentido de lo que pasó, y es estúpido, lo sé, pero no me ayuda a reconciliarme con mi pasado, si es que esa pijada de psicoanalista es posible.

Sunday, January 31, 2010

Juego perfecto

El ajedrez es el juego perfecto. No hay azar. Tan solo reglas de movimiento de diferentes piezas y la interacción con el rival, cuyas acciones condicionan a las tuyas. Un fin último para cuya obtención es necesario definir estrategias, tácticas y sacrificar piezas. El poder de fascinación y la complejidad del ajedrez son tales que no es extraño que haya sido comparado con la vida, y que aquellos que son maestros en el juego o arte del ajedrez tengan una mente fabulosa. Por extensión uno entiende que la dificultad del dominio del ajedrez suele conllevar un precio: el reto es tan absorbente y exigente que quién quiere triunfar en él debe despegarse de la vida y así domina cuadros y tableros pero descuida su otra existencia, he estado a punto de llamarla “la real”, pero eso es injusto porque tan real es una como la otra, quién se siente con fuerzas y legitimidad para decir que un alfil está menos vivo que el conductor del autobús que tomo cada día, que tiene una mirada de buey anestesiado que hace sospechar que es un robot. Por qué debería importarnos menos la suerte de un caballo leal al que infiltramos entre líneas enemigas que la de los vecinos de la escalera a los que casi ni saludamos. Así, a los genios del ajedrez se los ha calificado frecuentemente de desequilibrados. Hay en la literatura ejemplos de relatos basados en el ajedrez, cuyos personajes encajaban mal en la vida “real”, pienso en el relato de Zweig y también en la novela de Nabokov. Me pregunto si realmente el ajedrez imita a la vida “real” o si es al revés. En la vida “real” hay jaques, mates, enroques, sacrificios. La dama es la pieza más poderosa del fichero.
Quizás el paralelismo se acaba ahí, porque no sé si en la vida existe algo que podamos llamar tablas.

Friday, January 29, 2010

Algo de un niño pobre

(Cuento escrito para el blog-concurso: http://algunscontesdenadal.blogspot.com/)
Se renueva el concurso con temática de terror...se aceptan cuentos hasta el 15 de febrero, Por cierto si no llega a ser por Sonia, el cuento adjunto no hubiese recibido ni un voto...gracias !!
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Algo de un niño pobre, al que invita a su mesa un niño rico. No, muy cursi y visto, además eso no se lo cree nadie. Ya, pero Navidad es el tiempo de creer y un cuento de Navidad debería tener ese punto de magia infantil, algo de irrealidad, si no por qué no hacer cuentos del 19 de febrero, o del 6 de septiembre. Y qué tal si introducimos la ironía o sexo, un relato de un buen polvo navideño, algo picantito, el espumillón rozando las nalgas, el uso obsceno del Tió como megaconsolador, no, eso ya es pasarse….y algo tristón?, eso gusta mucho a la gente que por lo que sea odia las navidades,, algo dedicado a toda esa gente que tiene arcadas cuando ve a un gordo embutido en un chandal rojo con una barba de pega, que aborrece las tiendas a tope y los regalos por obligación y la hipócrita convivencia con la familia a la que no quieres ni ver el resto del año, ese discurrir penoso de la tarde de Navidad, con el estómago a reventar y los niveles de azúcar rompiendo límites…..no sé, la verdad no se me ocurre nada que no sea ñoño o previsible o peque de guays…no sé. Igual ni me presento al concurso. Además tengo un curro de la hostia estos días. El cabrón ese no para de decir que ya ha corrido como un negro y que ahora quiere vivir como un blanco. Y el vago de Mel siempre es Mel. Total, que al final el calzonazos de Gaspar a pringar como siempre. Hasta los cojones, me tienen hasta los cojones.

Tuesday, January 26, 2010

Vida en Vostok

Vivo en Vostok, la Antártida. En invierno la temperatura media es de 66 grados bajo cero, aunque en 1983, años antes de que yo llegase allí, se registró la temperatura record de 89,2 bajo cero, la temperatura más baja registrada por un termómetro en toda la historia de los termómetros.
Es curioso, antes de venir aquí pensaba que reinaría el silencio. Me imaginaba la desolación, la oscuridad y sobre todo el silencio. Y no es así. Hay mucho ruido. El viento, que no para nunca. Parece como si la tierra se quejase de esta tortura que le inflige el clima. Aquí no hay nada vivo, excepto yo, mi compañero y las bacterias, demasiado pequeñas y estúpidas para mantener una conversación medianamente decente. Leo. Escucho música. Atiendo al instrumental. Hablo por radio con casa. Cuando me dicen que en Moscú hace frío, están a 20 bajo cero, no sé si reir o llorar.
Se me ha olvidado qué vine a hacer aquí. Estoy en el fin del mundo y ya no sé por qué.

http://www.elmundo.es/elmundo/2010/01/12/ciencia/1263298388.html

Friday, January 22, 2010

Podría parecer (Daca y Toma IV)

http://krisubach.blogspot.com/2010/01/fotoliteratura-ii.html